Resumen
En un mundo caracterizado por la fragmentación de la sociedad, el acelerado avance tecnológico y el debilitamiento de las normas éticas comunes, la primera infancia no debería ser considerada solamente una fase de preparación para la adultez; más bien debería ser vista como un tiempo completo en sí mismo, en el que se construyen los cimientos de la creatividad, la convivencia, la ética y la subjetividad. Los artículos del presente número, coinciden en una perspectiva compartida: la importancia de una pedagogía del cuidado, que va más allá de la simple transmisión de conocimientos y se compromete con el desarrollo integral y ético del ser humano desde sus primeros años.