Resumen
El artículo analiza el vínculo que existe entre la ética y la vocación docente en el ámbito educativo, considerando al maestro como un orientador moral en la educación integral del alumno. Se sostiene que la ética del docente no es un código externo, sino una manera de ser que se manifiesta en la congruencia entre pensar, decir y actuar, fundamentándose en las contribuciones de Mendieta Toledo y colaboradores, y dialogando con Freire, Morin y Cortina. La desconfianza pedagógica y el ejemplo del maestro se ven erosionados por la creciente desconexión entre la formación académica y la moral en contextos tecnocráticos. Este es el problema que fundamenta el estudio. Metodológicamente, se realizó un análisis documental y hermenéutico de dos obras principales de Mendieta Toledo, la primera sobre los “Maestro Huella” y la segunda acerca de la “Ética como ejercicio vinculante de la praxis pedagógica”, las cuales se complementan con grandes referentes humanistas contemporáneos. Los hallazgos muestran que la vocación es el sustrato afectivo de la ética un llamado a servir y acompañar, mientras que la ética es la brújula que orienta esa vocación hacia el bien común, la justicia y el cuidado. Se destaca la figura del maestro huella como síntesis de saber, sensibilidad y servicio; su influencia excede el aula y configura comunidades de sentido. Se concluye que una pedagogía desde la ética de la esperanza exige decolonizar el conocimiento, revalorizar la dimensión afectiva del enseñar y situar al docente como mediador entre conocimiento y vida.